Del pensamiento simplificador al pensamiento complejo
Todas las Casusas son Causantes
Como dice Edgar Morin, no es posible hablar de complejidad de manera simple. Es necesario entender "los espíritus" del pensamiento complejo, al usar sus bondades para explicar, de forma coherente, los fenómenos que nos obliga a enfrentar la realidad. Lo primero es que el pensamiento complejo, a diferencia del simplificador, no elimina a su opuesto, lo incluye. Lo segundo es no confundir complejidad con completitud.
Pensar de forma compleja, no puede confundirse con pensar de forma incoherente. Ni tampoco de forma disagregada (la cual sí es una forma de pensamiento simplificador). El pensamiento complejo aspira a lo transdisciplinario y multidimensional en la relación entre las ideas. En reconocer los lazos entre las "entidades" que pensamos y buscamos distinguir, pero no aísalar, entre sí.
También es importante dejar la idea de control, en especial, intentar controlar los pensamientos. De esta forma es posible negociar con lo real, asumiendo siempre la incertidumbre, pero adaptándonos a sus condiciones.
Esta idea de que todas las casusas son causantes, tiene implicaciones profundas. Tiene que ver, en primera instancia, con la idea del relativismo o "la relatividad". Esta idea que empezó con Galileo, se perfeccionó con Einstein, y hoy hay científicos, como Nir Lahav, que integran la consciencia en un marco físico de entendimiento para postular una teoría relativista de la consciencia desde la física.
En las palabras del gran filósofo Morin: "nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambiguedad".